Alberto Ortiz de ZárateFundador de Alorza.net, plataforma de consultoría en gestión pública. Especialista senior del Banco Mundial en gobierno abierto, ha dirigido proyectos en materia de datos en Perú, República Dominicana, Jalisco, Colombia y Ciudad de México.

Hoja de ruta del gobierno abierto: una espiral logarítmica

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PUBLICADO EN: ADMINISTRACIONES EN RED

El Gobierno Abierto no es suficiente

Os daré un titular: el modelo de gobierno abierto en tres principios se nos ha quedado corto. Es muy cierto que transparencia, participación y colaboración han funcionado como tres focos de cambio hacia una administración más abierta y más democrática, pero son focos que ya están perdiendo su brillo. La transparencia se está reduciendo a la publicación de un portal de transparencia, la participación se resume en contar con una plataforma online y la colaboración… ¿qué diablos es la colaboración?

Urge recuperar las metas del gobierno abierto. La pregunta más importante es siempre el para qué -que lleva implícita un para quién-, ya que porta muchos más amperios que la pregunta del por qué, la cual suele responderse apelando a alguna mustia obligación legal. Hagamos pues, la pregunta: ¿para qué lanzamos políticas de gobierno abierto?

Para no hacerlo muy largo, vamos a distinguir tres metas:

  • Confianza y legitimidad: crear un entorno que garantice una actuación ética y responsable y que recupere la confianza de la ciudadanía en sus instituciones públicas.
  • Buena gestión pública: enriquecer la toma de decisiones y la gestión gracias a políticas basadas en la evidencia, que cuentan con la inteligencia de agentes internos y externos y que construyen aprendizaje gracias a una auditoría social de resultados.
  • Corresponsabilidad: apoyar el cambio hacia una sociedad que se implica en la construcción de lo común y que toma conciencia de los retos conjuntos que se afrontan.

En resumen, las metas apuntan a tanto a cambios internos en el funcionamiento de la Administración, como a cambios sociales hacia una ciudadanía corresponsable.

La hoja de ruta para el cambio: la estrategia del caracol

Si estamos de acuerdo en este enfoque, la siguiente pregunta cae sola: ¿cuál es el camino para producir estos cambios? ¿Qué debe hacer una administración pública para pasar de un cumplimiento inefectivo de normas de transparencia a una nueva lógica de gobierno que lleve a hacer bien las cosas buenas?

He dibujado el camino sobre una espiral logarítimica, también conocida -y esto me encanta- como espiral de crecimiento. La metáfora es sencilla. El camino no es recto sino que procede en ciclos no cerrados, en los que cada vuelta nos lleva más lejos sobre el plano. A cada vuelta cubrimos más territorio.

La espiral procede de lo más sencillo a lo más complejo. Así, cada posición en la ruta supondría haber transitado las posiciones anteriores. Sé que esto es un poco aventurado, ya que en la realidad nos lanzamos, por ejemplo, a hacer participación sin haber completado el tramo de la transparencia. Por lo tanto, reconozcamos que el camino no se anda una sola vez y que algunos tramos son más frecuentados que otros, un poco como pasa con la GR-228 -el anillo verde de Bilbao.

En todo caso, el orden de los pasos no es meramente decorativo. Este viaje -este viraje- presenta una lógica:

  • Los datos son materia prima para poder producir transparencia.
  • La transparencia es una práctica que nos abre la puerta a la rendición de cuentas.
  • La rendición de cuentas conduce a la participación vía auditoría social.
  • La participación hace crecer la legitimidad y facilita los sistemas de integridad.
  • La integridad afianza la confianza necesaria para avanzar en colaboración
  • La colaboración rompe diques entre los agentes internos y externos
  • Las repetidas excursiones por esta ruta afianzan un cambio social.

Buen gobierno y gobernanza: que gire la rueda

Nuestro grafo presenta además otro nivel de análisis, que podemos poner en relación con la dicotomía gobierno/gobernanza.

El eje horizontal es el eje de la gobernanza. Reúne los principios que otorgan un papel activo a la ciudadanía por la vía de la transparencia, la participación y la colaboración. Dibuja la formulación más básica de gobierno abierto y su esperanza de un cambio social.

El eje vertical es el eje del buen gobierno. Ordena materias que implican, principalmente, cambios en las prácticas de gobierno. El trabajo es, sobre todo, interno, y se refiere a cómo gestionar y cómo comprometerse con buenas prácticas y conductas que mejoren las políticas públicas.

Un deseo final. Compañeras y compañeros de la innovación pública, activistas sociales que trabajáis por una sociedad mejor, espero que encontréis que vuestro esfuerzo se ve bien representado en esta rueda, que se enfoca alternativamente en mejorar la gestión y aumentar la implicación. Y que me ayudéis a enriquecerla.

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