Inmaculada Sánchez RamosInmaculada Sánchez Ramos es Directora de Aprendizaje Digital y Gestión del Campus Virtual en la Comunidad de Madrid.

Hasta el infinito y más allá. Viajando del Bit al Cubit

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PUBLICADO EN: LA RAZÓN.ES

Ya se veía venir, pero parecía que tanta revolución era imposible. Cuando aún, de modo general, no hemos recogido los frutos de las tecnologías más disruptivas, big data, cloud computing, Inteligencia Artificial, etc. parece que se agolpa la precipitación de otra tecnología que despunta en el panorama y que deja a las anteriores en casi ínfimas hermanas pequeñas.

Me refiero a la Computación cuántica. La Computación cuántica no es nueva, pero ha precipitado de “modo comercial” en los últimos meses. No es lugar, este espacio, para explicar el Principio de Superposición de la Física Cuántica que es la base de la computación cuántica, pero baste saber que la computación tradicional se basa en el bit y éste es biestable, es decir, sólo puede tener dos estados el 0 o el 1 y la computación cuántica se basa en el cubit y éste puede representar los valores 0, 1 y simultáneamente los valores 0 y 1. Esto lleva consigo que la computación tradicional crece linealmente con el número de bits y, sin embargo, la computación cuántica crece, con respecto al número de cubits, de modo exponencial. Ahí radica el salto substancial en la capacidad de computación y consecuentemente el de la velocidad de procesamiento de la Información.

Evidentemente el tema es muy complejo. Tiene un importante substrato matemático, nuevos algoritmos, asuntos en el mundo de la física muy sofisticados, entran en liza otros modos de programar, de crear aplicaciones informáticas y de construir el hardware, etc. Lo dicho hasta aquí nos sirve para, al menos, vislumbrar el panorama que se nos presenta.

En relación al incremento de capacidad de computación y consecuentemente de la velocidad de procesamiento de la información nos preguntamos, ¿Cuánto es mayor velocidad de procesamiento? Para ello les propongo un juego. Supongamos un cálculo que tarda en realizarse 28.000.000.000.000.000.000.000 años con la computación tradicional. ¿Pueden intuir cuánto tardaría con la computación cuántica? Vayan pensándolo, informándose, viéndolo y en la próxima columna se lo comento.

Ahora bien, hemos indicado que no sólo una cuestión cuantitativa sino también cualitativa. Así, no es hacer lo mismo más rápidamente, sino que es hacer las cosas de modo distinto. Al igual que un ordenador no es una máquina de escribir junto con una calculadora más rápida, sino que es esencialmente distinto, de la misma manera va a ocurrir con la distancia entre la Computación clásica y la cuántica.

Veamos, el hardware, es decir las máquinas, no se fabricarán con los mismos elementos ni habrá los mismos procesos de fabricación, las aplicaciones informáticas actuales, es decir el Software, o como más generalmente se le llama los programas informáticos, no funcionaran en estos computadores cuánticos. Naturalmente habrá que amortizar las inversiones hechas por las organizaciones, tanto en hardware como en software. Por ello, será necesario, de un lado que los contables contemplen periodos de amortización más pequeños, más realistas y, de otro lado, gestionar el transitorio para que se conjugue el manantial arrollador de mejora de la computación cuántica con la lógica amortización de los activos. Y no solo habrá que considerar la amortización de los activos, sino que habrá que considerar además la capacidad operativa de adaptación al nuevo entorno en lo que a procesos y cambios de mentalidad se refiere.

¡Bueno!, ¡vale!, no les voy a hacer esperar al próximo articulo para darles la respuesta esperada. Ésta es 100 segundos. ¡Ah! y fíjense que la cifra asociada a la computación cuántica está en segundos y la asociada a la computación clásica en años.

Sean honrados, ¿A qué no se lo esperaban? Lo dicho, el viaje del bit al cubit podríamos definirlo como ¡hasta el infinito y más allá!

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